A 4 años del inicio de la guerra: reflexiones sobre el conflicto ruso-ucraniano

febrero 25, 2026

Por: Guadalupe Michelle Balderas Escutia*

Para citar este artículo: Guadalupe Michelle Balderas Escutia, “A 4 años del inicio de la guerra: reflexiones sobre el conflicto ruso-ucraniano”, Blog del Grupo de Estudios Sobre Eurasia, 25 de febrero de 2026, [https://euroasiaticos.blogspot.com/2026/02/reflexiones-sobre-el-conflicto-ruso.html]

El 21 de febrero de 2022, se celebró una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia donde el presidente ruso, Vladimir Putin hizo un recuento de los sucesos en la región del Dombás desde 2014 afirmando que, durante todos estos años, los habitantes de esta zona han sufrido violencia y acoso por parte de las autoridades ucranianas. Pese a haber declarado su independencia en su momento, no fue reconocida y afirmó que los Tratados de Minsk (2014-2015) que dieron un alto al fuego inicial y promulgaron un acuerdo de paz en el territorio, no han sido acatados por el gobierno de Ucrania:

Durante el proceso de negociación, surgió un plan de paz, conocido como el "Paquete de Medidas" de Minsk, ya que, como recordarán, nos reunimos allí. Sin embargo, los acontecimientos posteriores demuestran que las actuales autoridades de Kiev no tienen intención de implementarlo. Es más, lo han declarado públicamente en repetidas ocasiones al más alto nivel gubernamental, incluyendo al ministro de Asuntos Exteriores y al secretario del Consejo de Seguridad. En resumen, está claro para todos: no tienen intención de implementar realmente el Paquete de Medidas de Minsk[1].

Luego del balance general presentado por los miembros del Consejo de Seguridad, se valoró la necesidad de reconocer la independencia de la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk. Solo entonces, la alerta internacional se activó y medios de comunicación de todas las latitudes empezaron las especulaciones sobre una posible intervención rusa en territorio soberano ucraniano. Tan solo unos días más tarde, el 24 de febrero de 2022, Vladimir Putin nuevamente se mostró en cámara dando un discurso en el que ordenaba el inicio de la Operación Militar Especial con dos objetivos concretos: la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania:

De conformidad con el artículo 51, parte 7 de la Carta de las Naciones Unidas, con la sanción del Consejo de la Federación de Rusia y en aplicación de los tratados de amistad y asistencia mutua con la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk ratificados por la Asamblea Federal el 22 de febrero de este año, he tomado la decisión de llevar a cabo una operación militar especial.

Su objetivo es proteger a las personas que han sufrido ocho años de abusos y genocidio a manos del régimen de Kiev. Para ello, lucharemos por la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania, así como por el enjuiciamiento de quienes han cometido numerosos crímenes sangrientos contra la población civil, incluidos ciudadanos de la Federación Rusa[2].

A partir ese momento, las fuerzas armadas rusas iniciaron operaciones militares y en respuesta, el gobierno ucraniano bajo la presidencia de Volodimir Zelensky, alertó a su población, solicitó asistencia internacional y aplicó una ley marcial que – entre otras cosas – prohibía a todo hombre entre los 18 y 60 años con capacidad física para luchar, la salida del país.

Conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania en Ginebra en febrero de 2026. Fuente: Swissinfo.ch

Luego de ese día, el mundo ha sido testigo del despliegue, avance y retroceso de tropas rusas y ucranianas en una guerra que se pensaba, sería de corta duración. Sin embargo, la participación indirecta pero activa de otros actores en el conflicto ha sido crucial para el desenvolvimiento, intensificación y posterior estancamiento de una guerra que parece no tener un fin cercano.

Los aliados de Ucrania

En los primeros instantes de anunciado el conflicto, Ucrania recibió declaraciones y apoyo por parte de múltiples Estados alrededor del mundo, aunque particularmente materializado en forma de asistencia económica y militar de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y demás miembros de la Unión Europea (UE) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Tan solo Europa ha destinado alrededor de 194 millones de euros en apoyo a Ucrania desglosado en: 103 millones en ayuda financiera; 70 millones en ayuda militar; 17 millones en ayuda a refugiados y cerca de 4 millones en ingresos procedentes de activos rusos detenidos[3]. Mientras que los Estados Unidos han destinado alrededor de 187 millones de dólares[4] en total hasta el momento.

A pesar de que al inicio del conflicto, los ojos y el apoyo internacional hacia el gobierno ucraniano era evidente, actualmente la imagen del gobierno de Zelensky ha perdido legitimidad progresivamente a raíz de múltiples escándalos de corrupción de los que han sido protagonistas miembros de su gobierno como los casos de su ex ministro de Energía, German Galushchenko acusado de sobornos y comisiones ilícitas; o su mano derecha  Andriy Yermak quien tuvo que dimitir del cargo tras una redada anticorrupción en su domicilio.

También la presión de la opinión pública europea ha cobrado factura al notar el derroche que ha significado el constante envío de ayuda económica y militar a una guerra que parece no tener un fin claro y que, a cambio, ha comprometido el actual y futuro estado de bienestar europeo. Además, cabe mencionar las contradicciones evidenciadas tras las sanciones impuestas a Rusia en múltiples niveles económicos, comerciales, sociales, deportivos o culturales, las cuales resultan inferiores en comparación con la ausencia de respuesta por parte de Occidente frente al genocidio perpetrado por Israel en Gaza.

Los aliados de Rusia

Luego de iniciada la Operación Militar Especial, Rusia fue acreedora de cientos de sanciones económicas por parte de países occidentales y organismos internacionales. Congelando activos, cuentas de banco públicas y de privados, cerrando espacio aéreo europeo y estadounidense para vuelos de conexión; la expulsión del sistema SWIFT internacional; entre otros castigos.

Sin embargo, desde 2014 Moscú había aprendido la importancia de diversificar sus aliados económicos y geopolíticos, por lo que alianzas gubernamentales como los BRICS, la Unión Económica Euroasiática (UEE), la Organización de Cooperación de Shanghái (OSC), y sus vínculos bilaterales con China, resultaron ser el salvavidas que rescató el rublo y la economía rusa del baneo y aislacionismo económico-comercial desde occidente.

Pese a que Rusia ha encontrado en otros mercados alternativas económicas, de transferencia tecnológica y financieras ante las sanciones, esta guerra no podrá mantenerse por tiempo prolongado; además, la dependencia hacia el mercado chino significa también un reto a enfrentar en un futuro no muy lejano que en otra ocasión podría ser analizado con mayor profundidad.

Sobre el fin del conflicto

Finalmente, las recientes negociaciones celebradas en Ginebra no son alentadoras sobre un fin de conflicto que realmente beneficie a los involucrados. De hecho, es altamente probable que Ucrania sea el principal afectado en todos los frentes por los siguientes motivos: primero, la “ayuda” económica y militar recibida es deuda que deberá saldarse una vez concluida la guerra, por lo que su regreso a la paz será inaugurada con una deuda que deberán pagar varias generaciones venideras; segundo, tendrán probablemente una pérdida importante de territorio, ya que, Rusia difícilmente negociará el regreso de Lugansk, Donetsk y mucho menos el de Crimea y la base naval de Sebastopol; tercero, la reconstrucción de Ucrania será un proyecto a largo plazo que será también negociado y disputado entre las principales empresas inmobiliarias e infraestructurales trasnacionales que buscarán el mayor beneficio en la situación; cuarto, se ha mencionado desde el gobierno estadounidense la probable apropiación de recursos estratégicos o tierras raras localizadas en territorio ucraniano a cambio de la ayuda militar recibida por los estadounidenses durante la guerra, así que probablemente deberán delegar una cantidad importante de los mismos; y, finalmente pero no menos importante, el regreso de los millones de ucranianos que han tenido que salir de su país desde 2022 será seguramente lento y complicado, pues muchos de ellos han tenido que construir una nueva vida en otros espacios con las dificultades económicas, lingüísticas y emocionales que ello pudiera significar. Hacer volver a todas esas personas y asegurarles un lugar y futuro prometedor en su tierra natal, será, sin duda, una tarea que tardará tiempo en consolidarse.

*Doctorante en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM, Maestra y Licenciada en Relaciones Internacionales. Actualmente es docente en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM en el Sistema Abierto y a Distancia (SUAyED) y en la Universidad Nacional Rosario Castellanos. Líneas de investigación: Geopolítica de Rusia, Eurasia, identidad, cultura y nacionalismo.



[1] Vladimir Putin (2022). “Discurso frente al Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia”, 21 de febrero, http://kremlin.ru/events/president/news/67825.

[2] Vladimir Putin (2022) “Discurso sobre el inicio de la Operación Militar Especial”, 24 de febrero, http://kremlin.ru/events/president/news/page/151

[4] Tom Edgington y Nick Eardley (2025). “¿Cuánto han dado Europa y Estados Unidos a Ucrania?”, 8 de diciembre, BBC. https://www.bbc.com/news/articles/crew8y7pwd5o

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