La “Junta de Paz” para Gaza y el neocolonialismo del siglo XXI

febrero 04, 2026

Por: Carlos Hugo Zamarrón Romero*

Para citar este artículo: Carlos Hugo Zamarrón Romero, “La “Junta de Paz” para Gaza y el neocolonialismo del siglo XXI”, Blog del Grupo de Estudios Sobre Eurasia, 2 de febrero de 2026, [https://euroasiaticos.blogspot.com/2026/02/la-junta-de-paz-para-gaza-y-el.html]

 

Dejamos la ciudad extraña y triste.
Salúdame a Riha [Jericó] y manda saludos a la tierra, al hogar.
Ay pájaro que vuelas sobre la tierra generosa,
no pueden quitarnos lo que llevamos dentro.
Salúdame a Riha y manda saludos a la tierra.
Ay pájaro que vuelas.
Entre el río y las montañas encuentro mi pertenencia.
Entre la costa y la arena comenzó mi vida.
Ay por ti, patria mía;
ay, mi alegría y mi sufrimiento.
Ay por ti, patria querida;
Palestina amada, que me llama.
 
Fragmento de la canción Deira de Saint Levan y MC Abdul, cantantes palestinos.
 
En la edición del año 2026 del Foro Económico Mundial de Davos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció formalmente la creación de la llamada “Junta de Paz” (Board of Peace, por sus siglas en inglés) para Gaza, el cual, al menos de manera formal, tiene por objeto conducir las acciones que se derivan del acuerdo del alto al fuego israelí en Gaza acordado en octubre de 2025. Este mantenimiento de la paz en territorio gazatí está marcado por peculiaridades alarmantes a la luz del estado actual de la política internacional; por mencionar algunas, destacan, por ejemplo, la naturaleza privada antes que estatal de los agentes que dirigirán el supuesto plan de paz (roto consistentemente por las fuerzas y gobierno israelíes), la ausencia de actores palestinos entre los miembros de la “Junta de Paz”, y el plan de reconstrucción de la Franja con un pronunciado acento de especulación inmobiliaria antes que de desarrollo de infraestructura básica para la población palestina.
 
La 56ª reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, se firmó el documento principal para la Junta de Paz. Fuente: Reuters

En este sentido, la “Junta de Paz” se proyecta como una práctica neocolonial en Medio Oriente, impulsada por un actor hegemónico occidental y en complicidad, pasiva y activa, de otras potencias globales como China y Rusia, así como de actores intermedios como Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, entre otros. Este proyecto de la segunda administración presidencial de Trump es el reflejo de la naturaleza imperialista que persiste en las relaciones internacionales contemporáneas y que muestra que los principios del orden internacional basado en normas y materializado por la Organización de las Naciones Unidas son inoperantes, sino es que caducos.

Preocupa que este proyecto imperial se dibuja en la ambivalente figura de Trump, quien usa su cargo como presidente de Estados Unidos para movilizar recursos que emplacen a los jefes de Estado a cooperar con la “Junta de Paz” al mismo tiempo que usa su experiencia en el sector inmobiliario y la red de contactos y socios que le acompañan desde hace varios años para operar gerencialmente el territorio de los palestinos. Él mismo, como individuo, se ha impuesto como presidente vitalicio del organismo, no lo hace a título de la figura presidencial estadounidense, convirtiendo este proyecto en una suerte de feudo del siglo XXI en la que Trump tendrá poder de veto estando o no al frente del gobierno en Washington.

Para participar en la “Junta de Paz”, cada Estado miembro deberá pagar una membresía de mil millones de dólares estadounidenses, el cual no le garantiza a estos Estados participar activamente en alguna operación real de mantenimiento de la paz puesto que orgánicamente quienes detentarán el poder de decisión son, además del presidente vitalicio, los miembros del Comité Ejecutivo, compuesto por funcionarios estadounidenses como Marco Rubio (uno de los principales promotores de la reciente intervención en Venezuela), Steve Witkoff, Marc Rowan y Jared Kushner (especuladores inmobiliarios de alcance internacional) y Tony Blair (ex premier británico que apoyó la invasión a Irak en 2003), entre otros, pero de los cuales ninguno es palestino. Los Estados participantes de la “Junta de Paz” se asemejarán más a inversores en bienes raíces y los funcionarios del Comité a virreyes occidentales en suelo palestino.

A los palestinos se les ha relegado al Comité Nacional para la Administración de Gaza, un órgano colegiado que no tiene poder real de toma de decisiones, a una función de administración tecnócrata del territorio, un eufemismo para gerentes subordinados a los designios capitalistas de privados y agentes públicos ajenos a la realidad del despojo, desplazamiento y aspiraciones del pueblo palestino. El pueblo palestino servirá como mano de obra pauperizada para el mantenimiento de la vida en una Gaza que se convertirá en un proyecto turístico de occidente y un complejo agrícola e industrial que continúa la explotación colonial que Israel empezó en 1948. El apartheid se formalizará bajo tutela y beneplácito internacional puesto que, en palabras de Kushner en Davos, los hombres y mujeres palestinos que permanezcan en el territorio, bajo estricto control militar, financiero y tecnológico de Tel Aviv y sus socios colonialistas, trabajarán proveyendo servicios básicos a quienes ocuparán su territorio con fines de explotación y especulación capitalista.

La causa palestina, ante este escenario de la “Junta de Paz”, muy seguramente seguirá nutriendo a otras luchas anticoloniales en el mundo y en Medio Oriente, y es que, a diferencia de lo que puedan esperar Trump, Netanyahu, sus homólogos dentro de la “Junta de Paz” y los agentes privados asociados, la pacificación del territorio parece lejana y de un alto costo humano a corto, mediano y largo plazo. El proyecto busca resolver la violencia repitiendo la misma fórmula que se ha venido dando desde mediados del siglo pasado: despojo territorial, sometimiento, segregación y deshumanización del pueblo palestino ¿cómo esperar resultados distintos repitiendo la misma conducta nociva que ha llevado a Gaza, Palestina, Medio Oriente y al mundo entero a este punto? ¿Será acaso que los condenados de la tierra (Fanon dixit) del siglo XXI tendrán que seguir respondiendo con más violencia a la violencia misma de los colonizadores del siglo XXI?

 
*Doctorante del Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y maestro en Relaciones Internacionales por la UAM Xochimilco. Profesor de asignatura para las licenciaturas en Relaciones Internacionales en FES Acatlán-UNAM y en la Universidad Rosario Castellanos. Especialista en Medio Oriente y en temas de religión y relaciones internacionales.
**Las opiniones son del autor y no comprometen la postura del Grupo de Estudios Sobre Eurasia.
 

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